Apud nos Hispanos autem anno 1958 duo personae delineatae in libellis pictographicis apparuerunt a Francisco Ibáñez creatae, quae multorum iuvenum et aetate provectiorum horas otiosas gratanter et facete compleverunt atque adhuc complent. Numquam tamen pro dolor! eorum facinora in sermonem Latinum versa sunt. Qua de causa has binas creaturas maximas et optime depictas nunc describens obsequium praebere volo huic egregio auctori et delineatori Hispano, quippe qui die quinto et decimo mensis Iulii hoc anno de vita decesserit octoginta et septem annos natus.
Mortadelus et Philemon sunt duo investigatores privati et stolidi et lenti, qui autem risum semper movent, quia in errores multos incidunt, dum crimina sceleraque resolvunt. Initio ei visi sunt tanquam iocosa imitiatio illius clarissimi investigatoris Britanni Sherlock Holmes nuncupati eiusque socii Doctoris Watson, sed illi Hispani homunculi picti mox mutaverunt et speculatores evaserunt, qui opus faciebant suum sub imperio cuiusdam Sedis Centralis Exploratoriae, quae litteris compendiatis T.I.A. dicebatur (quod sibi vult “Technici Investigationis Aeroterreae”, sed etiam amitam, Hispanice “tía”, significat), iocosam imitationem illius Sedis Americanae C.I.A. nuncupatae...
Reproduzco aquí parte de este artículo leído en el excelente blog dedicado a la gastronomía en la antigua Roma: ABEMVS INCENA y os animo a visitar el sitio que es realmente extraordinario.
Uno de los aspectos más característicos de las culturas de la Antigüedad, de las que somos orgullosos herederos, es el hecho de celebrar cualquier cosa mediante la comensalidad.
Cicerón explica, muy acertadamente, que los romanos llamaron “convivium” al hecho de comer juntos, donde lo más importante es conversar, disfrutar, compartir y estrechar lazos de amistad (De Senectute XIII, 45).
Hablar de las ocasiones para hacer un convivium o banquete puede ser bastante extenso, pues literalmente cualquier acontecimiento -público o privado- podía acabar en la celebración en torno a una mesa (más o menos como nosotros). Por eso mismo, en esta entrada me centraré en los convivia en el ámbito privado y dejaré para otro momento los epula, banquetes públicos que representan un compromiso con la ciudad y sus instituciones.
Pues bien, los motivos para las celebraciones en el ámbito privado eran muchísimos.
Por una parte tenemos los acontecimientos dentro de la vida familiar, que se conmemoraban con su ritual, su fiesta y su convite entre parientes y amigos. Estos acontecimientos eran de todo tipo, muy parecidos a los que celebramos hoy en día.
Por ejemplo, las bodas. El pueblo romano las festejaba con todo un ceremonial que culminaba en la mesa no una vez, sino dos (sin contar con la pedida de mano, que entonces serían tres). Una el mismo día de los esponsales, la cena nuptialis, pagada por la familia de la novia, que incluía tarta de bodas y a la que acudían parientes y amigos. La otra se llamaba repotia (de ahí ‘reboda’) y tenía lugar al día siguiente, cuando ya los novios se habían trasladado a su nuevo hogar, y era más íntima, solo para la familia. Por cierto, el pastel de bodas era una torta hecha a base de trigo, queso, mosto y anís, que se horneaba sobre hojas de laurel que se llamaba mustaceum y simbolizaba la fertilidad y la buena suerte...
Se convirtió en heredero de Julio César con solo 18 años. Mientras luchó por el poder, fue un hombre sin escrúpulos. Cuando lo alcanzó, implantó un largo periodo de paz y se convirtió en el primer emperador de Roma. Gobernó durante 41 años y sus huellas en la historia y en España son palpables.
Cuando Bruto, Casio y el resto de los conjurados asesinaron a Julio César, el 15 de marzo del 44 a. de C., Cayo Octavio –sobrino nieto de César– tenía 18 años y era su heredero testamentario. El joven se enfrentaba a un futuro complicado, pero asombró por su astucia y valía. Un año después, ya había formado un ejército. Más adelante, con solo 36 años, se convirtió en el primer emperador de Roma.
Ocurrió el 16 de enero del 27 a. de C. Cayo Octavio Turino, que había cambiado su nombre a Cayo Julio César tras haber sido adoptado por el divino Julio, mudó de nuevo su identidad ese día, cuando el Senado reconoció en él la condición, casi sobrenatural, de Augustus, designación reservada a las cosas sagradas. Se convirtió así en Imperator Caesar Augustus, aunque para evitar suspicacias como las que condujeron al asesinato de su tío abuelo, no hubo proclamación ni adjudicación oficial de título alguno.
En la forma, el régimen no varió. En el fondo, Augusto creó una monarquía absoluta y hereditaria. Llevó la paz a Roma, tras decenios de guerras civiles, y acumuló poderes y autoridad personal, pero sin violar las leyes, siempre –en apariencia– a petición del Senado y el pueblo. Gestor eficiente y moralmente conservador, una vez vencidos sus últimos enemigos no necesitó ser cruel. Entre las conquistas de Augusto –que, sin ser un gran general, probó su valía en combate– destaca la conversión del Danubio en frontera de Roma.
LOS SOLDADOS DEL CÉSAR: Supo ver Augusto la importancia crucial de un buen ejército para conseguir el poder. Y para conservarlo. Impulsó la profesionalización de una milicia de infantes pesados y poca caballería, bien entrenada en una disciplina dura y eficaz. Los legionarios eran ciudadanos voluntarios que servían incluso durante veinte años.
Sus salarios y licenciamiento –unas diez anualidades de paga– estaban garantizados personalmente por Augusto. Cada legión constaba de 5000 hombres, más otros tantos aliados no romanos (con soldada inferior). Puso el emperador bajo su autoridad directa a 23 de las 27 legiones existentes (las otras cuatro dependían nominalmente del Senado). Augusto creó nueve regimientos selectos, las cohortes pretorianas, acantonadas cerca de Roma, y unidades militarizadas de policía y bomberos.
Amo de Egipto –donde era divino faraón, fuera de todo control–, destinó colosales cantidades de dinero a ayudas públicas y a adquisiciones de tierras para los soldados licenciados, acaso 300.000. En su testamento legó casi 40 millones de denarios a su familia y otros 25 a los soldados y al pueblo.
Fue todopoderoso gobernante del Imperio romano durante 41 años; fue aclamado como vencedor en el campo de batalla en más de 21 ocasiones; transformó Roma de una sucia urbe de barro en una lustrosa ciudad de mármol; creó provincias, organizó la justicia, construyó vías y caminos; fundó colonias para los veteranos de sus legiones (como Emerita Augusta, la actual Mérida), reorganizó el censo de ciudadanos con fines fiscales…
Y también mandó matar sin misericordia y se acostó con las mujeres de otros, humillando a sus maridos… Fue un sangriento aspirante al poder y un gobernante sereno cuando lo alcanzó.
SALVADOR DE ‘LA ENEIDA’: Con él, que fue un hombre longevo (falleció a los 76 años) y que se mantuvo 41 años en el poder, Roma consiguió un largo periodo de paz. Además, durante el ‘siglo de Augusto’ sobresalen talentos excepcionales. Bajo su protección, gestionada por su amigo Mecenas, vivieron Virgilio, Horacio –grandes propagandistas del régimen–, Ovidio, Tibulo, Propercio, Tito Livio o Vitruvio, entre los más descollantes. Y gracias a él, que se negó a obedecer los deseos de Virgilio, que pidió que se destruyera su obra, La Eneida ha llegado a nuestros días. También es cierto que fue Augusto quien se la encargó.
Nerón, a quien se la arrebató. Estaba embarazada de su segundo hijo, Druso, cuando Octavio se casó con ella, con la venia de Tiberio. Livia fue su esposa durante cincuenta y dos años y no le dio hijos. De su esposa anterior, Escribonia, había nacido Julia, la única hija de Augusto.
Julia era hermosa, inteligente, retadora y disoluta: su padre la envió por su vida escandalosa a un duro exilio en el que vivió dieciséis años, hasta su muerte.
Serie de TV en 6 episodios (2015). El acueducto de Nimes, el teatro de Cartagena o los magníficos monumentos de Roma son algunas de las infraestructuras que permiten comprender los desafíos a los que se enfrentaron los ingenieros romanos. Reproducciones en 3D e imágenes actuales muestran los detalles de cómo se construyeron las impresionantes edificaciones romanas...
Miles Gloriosus, un militar fanfarrón, pagado de sí mismo, obsesionado por el sexo y narcisista, ha raptado a una bella joven y la tiene en su casa de Éfeso, donde vive también Geta, un esclavo a su servicio que ya conocía a la joven de antes y también al hombre del que verdaderamente está enamorada, y que por supuesto no es Miles.
Geta, deseoso de dar un escarmiento a su amo el militar y ayudado por un vecino que también quiere darle un escarmiento a Miles, –y es que, en Éfeso, casi todo el mundo quiere darle un escarmiento a Miles Gloriosus–, hace un agujero en la pared que comunica la casa del vecino con la del militar, de manera que los amantes puedan verse en secreto...
Presentado y dirigido por Manuel Pimentel, el programa, que realiza un extenso recorrido por la arqueología en la península, cuenta con expertos como Enrique Baquedano, Juan Luis Arsuaga, Juan Francisco Gibaja, Mario Mineo o Carolina Aznar.
Santiago Posteguillo, uno de los autores más vendidos de novela histórica, publica 'Roma soy yo'. Este libro es el inicio de una ambiciosa saga con un total de seis novelas en diez años que contaran de otra forma la vida de Julio César, uno de los personajes más estudiados y representados de la Historia de Roma.
Roma, año 77 a.C. El cruel senador Dolabela va a ser juzgado por corrupción, pero ha contratado a los mejores abogados, ha comprado al jurado y, además, es conocido por usar la violencia contra todos los que se enfrentan a él. Nadie se atreve a ser el fiscal, hasta que de pronto, contra todo pronóstico, un joven patricio de tan solo veintitrés años acepta llevar la acusación, defender al pueblo de Roma y desafiar el poder de las élites. El nombre del desconocido abogado es Cayo Julio César.
Estudiantes de latín y griego del IES nº 1 a la salida del teatro
Tras dos años de parón por la pandemia, hemos podido acudir esta mañana al Teatro Jovellanos para asistir a la representación de Aulularia de Plauto y Edipo Rey de Sófocles a cargo del grupo Balbo de teatro. Las representaciones fueron un éxito y todos disfrutamos mucho en esta primera jornada de la XXV edición del festival juvenil de teatro grecolatino en Gijón.
En este artículo se exponen las posibilidades didácticas que ofrece el latín medieval
del Códice Calixtino para Bachillerato y primeros años universitarios aunando un
contenido cultural significativo y de actualidad con la relativa sencillez sintáctica que
presenta. Se ofrecen varios ejemplos de textos relacionados con cada uno de los cinco
libros de los que consta el Códice Calixtino.
El tema escogido este año para el Kalendarium MMXXIIde la Domus Baebia son los doce trabajos de Hércules.
Su objetivo ha sido crear un material didáctico para poder ser utilizado en el aula tanto en la materia de cultura clásica como en latín, combinando actividades interactivas sobre las hazañas de Hércules y textos en latín, extraídos y abreviados de lasFabulae faciles de F. Ritchie.
Conferencia del Ciclo Maravillas del Mundo Antiguo y Moderno ofrecida por el Dr. Fernando Lillo Redonet, Doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, escritor y colaborador en Historia National Geographic y Arqueología e Historia.
De la mano de Fernando Lillo realizaremos un delicioso recorrido por la rica ciudad romana de Pompeya antes y después de la erupción del Vesubio. Pompeya amanece radiante, una jornada en la vida cotidiana de los pompeyanos ajenos todos a la amenaza del Vesubio que acabaría con ellos. Descubre muchas curiosidades de la vida en Pompeya y, sobre todo, que no eran tan diferentes de nosotros.
Parece, a juzgar por las evidencias arqueológicas, que el Vesubio entró en erupción en octubre, (probablemente el día 24) del año 79 d. C. y no en agosto, como se nos había transmitido por los manuscritos, destruyendo las ciudades de Pompeya, Herculano, Oplontis, Estabia y cientos de villas y espacios habitados de la bahía de Nápoles.
Su terrible desgracia fue un regalo para nosotros que ahora podemos conocer cómo era la vida en la antigua Roma, especialmente la de aquellos que normalmente no podemos ver. La vida cotidiana y el día a día de la gente corriente en estas ciudades.
Las creencias de los antiguos romanos explicadas por un gran experto en divulgación histórica.
Mil años separan a los primitivos dioses de la Roma arcaica de la implantación del cristianismo como religión oficial del Imperio de Occidente. Durante ese tiempo se desarrollaron en la antigua Roma una amalgama de creencias: desde los lares, los dioses del hogar, y las divinidades propiamente romanas, hasta los dioses del Olimpo importados de Grecia y reinterpretados "a la romana", pasando por los cultos orientales a Mitra o Cibeles y llegando al cristianismo, perseguido primero y adoptado finalmente como religión oficial.
Néstor F. Marqués es arqueólogo y divulgador cultural. Está especializado en la Roma clásica y en las tecnologías de virtualización e impresión 3D aplicadas al patrimonio histórico. Ha trabajado con museos e instituciones de todo el mundo creando museos virtuales accesibles. Toda su experiencia la aplica en el proyecto de divulgación Antigua Roma al Día, en el que da a conocer la cultura romana a través de los medios tecnológicos en red. El proyecto comenzó en Twitter, donde cuenta con más de 150.000 seguidores, con un estilo innovador en el que se unen la cultura y el entretenimiento. Antigua Roma al Día se puede seguir también en otras plataformas como Youtube, Instagram, Facebook o la web antiguaroma.com
Es autor de Un año en la antigua Roma (2018) y Fake news de la antigua Roma (2019).